JUSTICIA vs LEGALIDAD
En
el ámbito judicial, siendo o no abogados, hablar de JUSTICIA nos remota a la
idea de leyes, de la aplicación de la normatividad, pues es armonioso, causa paz y felicidad pensar que cuando una
autoridad, llamada Juez, Ministerio Publico, Magistrado, Ministro, etc. aplica
la ley, automáticamente se está impartiendo Justicia.
Lo
lamentable de la realidad hoy en día, es que
con tanta diversidad de creencias, de personalidades, de situaciones
creadas, el alcance del contenido de la norma no es suficiente para que la
justicia sea el remedio, pues un artículo de la ley puede contemplar una
situación para otorgar facultades o crear responsabilidad, llámese penal,
contractual, civil o familiar, pero las circunstancias que rodean al hecho son
claramente justificadas para que un ser humano, haya actuado de determinada
manera, podemos citar algunos ejemplos que en la práctica se observan como que
un padre o madre de familia, se compromete y firma créditos con interés exorbitante,
sin embargo no tenga opción para absorber pagos de salud, comida, vestido, y
cuando es demandado por no dar cumplimiento al pago, la ley no le da la
oportunidad de salirse de sus límites, pues él se comprometió a tal situación; También
podemos hablar de la cuestión penal - de una persona que se le pretende
atribuir responsabilidad penal, por personas con poder, al no caerle bien y
fabricando probanzas, que el sujeto a proceso, por desconocimiento, por falta
de recursos, por nervios, por descontrol, no aporta medios que pudieran
liberarlo de la imputación, por lo que corre la suerte que la norma penal y
procesal penal le sujeto a términos fatales que implican su libertad o su condena,
y si bien se podría objetar este último ejemplo con la figura del defensor, en
muchas ocasiones aun siendo abogado particular no se comprometen con un estudio
del caso y aportación elocuente de probanzas- no obstante- si el asunto está en
manos de una autoridad, esta puede verificar las circunstancias exaltando el
principio pro persona.
Entonces
la aplicación de la ley no garantiza la justicia, lo que lo podría garantizar
su esencia y su aplicación es contar con personas autorizadas por la nación
(Juez, Ministerio Publico, Magistrado, Ministro) y no solo funcionarios, ciudadanos, todos de carácter ético, íntegros y con
hambre y sed de un mundo mejor que humanicen la aplicación de la ley, pues conociendo los pormenores de un asunto, se
busque la realidad y argumenten más allá de la ley, exaltando principios de
derechos humanos, que implican la dignidad, la igualdad, la fraternidad, la
entereza, evidenciando la negligencia, el poderío, la prepotencia, el abuso, para conocer en contexto el porqué de una
acción u omisión y que consecuencias entonces sí o no debe generar el hecho.
Tengo
muy presente los valores que trata de decir el Código Civil Mexicano al
referirse a la explotación o abuso contra quien se le considera de suma
ignorancia, notoria inexperiencia o extrema miseria, lo que implica entre
líneas, que existe esa desproporcionalidad de los que abusan de otros con menos
capacidades, además refiere que el silencio, obscuridad o insuficiencia de la
ley, no autorizan a los jueces o tribunales para dejar de resolver una
controversia, con esto, es un llamado a
que valoremos a quien tenemos enfrente, cuales son las circunstancias y se haga
un análisis racional, lógico jurídico para llegar a una determinación JUSTA, no
verdaderamente justa, pues la justicia solo tiene un valor.
Todos
estamos expuestos a la espera de la Justicia de nuestras autoridades, y cuando
somos autoridades, debemos corresponder a los anhelos de quien acude a
solicitarla.
Efectivamente
hay principios de justicia superiores a la contingencia de los hechos,
humanicemos, todos, la interpretación de
la norma a fin de que la justicia y la legalidad no se contrapongan, sino
juntos le den sentido a la vida.
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